Vivienne Barry

En el Festival FICVAldivia asistí a estrenos de películas inolvidables que ocupan un lugar importante en mi corazón. Recuerdo especialmente el impactante documental Estadio Nacional de Carmen Luz Parot y la buena acogida que tuvo el cortometraje de Cristián Jiménez El tesoro de los caracoles. Aquí presencié los primeros pasos de jóvenes cineastas chilenos como Sebastián Lelio y Matías Bize y también asistí a exhibiciones de películas extranjeras que solo se han podido ver en este certamen. En el festival conocí a personas que fueron y serán mis mejores amigos y más importantes referentes.

En el festival impartí mi primer taller infantil de animación justamente a niños de Valdivia y alrededores. Así comenzó un largo peregrinar de talleres por todo el país y otros lugares del mundo.

Pero lo que más me llenó de satisfacción fue un evento que programamos con Lucy Berkhof. En ese tiempo, en que en Chile la animación era incipiente y poco se sabía de lo que ocurría en este ámbito en otros países, di una charla llamada “Surrealismo en la Animación”. La sala se repletó. Me sorprendió el tremendo interés que mostraron los jóvenes valdivianos por las obras de Jan Svankmajer (Extensiones del diálogo I, II, y III, Alice y Fausto); de los Brothers Quay (Street of Crocodiles, The Epic of Gilgamesh, The Cabinet of Jan Svankmajer); de Tim Burton, que comenzaba a ser conocido, y de Bolex Brothers (The secret adventures of Tom Thumb). Todas eran animaciones surrealistas que yo coleccionaba en VHS y que en Chile apenas se conocían. Las vimos, conversamos y discutimos sobre la conexión e influencias que existían entre estos autores, que formaron una corriente europea que comenzó a la sombra en Checoslovaquia en tiempos de la Unión Soviética y que se mantuvo escondida hasta después de la Perestroika cuando Jan Svankmajer se dio a conocer.

Como anécdotas del festival no podría olvidar ese evento organizado por Abdullah Omidvar -no recuerdo si fue la Inauguración o el cierre- para el que contrató a una bailarina de danza del vientre. O los cumpleaños de Luis Alarcón, que siempre coincidían con los días del festival. Infaltables invitados que hicieron del FICValdivia algo muy especial.

No puedo dejar de comentar que me encanta cómo ha evolucionado el Festival de Valdivia en el tipo de selección de las películas que se muestran, dando mucha importancia al lado autoral, y que lo hace el festival más interesante de Chile, según mi humilde opinión.

Vivienne Barry, cineasta chilena