Camila José Donoso

Comencé a ver buen cine de manera tardía, mi infancia rodeada de películas Disney y videoclips de Madonna cambió rotundamente cuando con 16 años vi por primera vez una película que cambió mi vida y mi forma de ver el mundo. Esa cinta es Saló de Pasolini. Que Pasolini fuera esa primera aproximación a un cine más interesante y no hegemónico como lo que había visto antes, fue un trampolín para buscar más: pasé rápidamente a descubrir todos los “lini”, como Fellini, y otros del neorrealismo como Rosellini o la nouvelle vague como Godard. Así no más caía de cara ante mí otro cine.

Cuando comencé a estudiarlo, me encontré de nuevo con algo parecido a Walt Disney. Algo llamado industria del cine y los 13 pasos del héroe, que vendría siendo la estructura del cine comercial o del conflicto central como diría Raúl Ruiz.

El primer año de universidad nos llevaron al Festival de Valdivia. Ahí volví a sorprenderme. Vi por primera vez a Hong Sang Soo, y recuerdo que vi Nana de Valérie Massadian, que ese año ganó la competencia internacional. Me sorprendió la sencillez de esa película y su poder, mientras yo sufría aprendiendo a filmar en estudios. Fue refrescante y necesario ver cómo podía filmar de otra forma.

Después hicimos Naomi Campbel, sin ninguna ambición más que la de representar con fuerza a nuestra amiga y ese lugar que tanto inspiraba: La Victoria. Armamos una película siguiendo las pulsiones creativas de lo que estábamos haciendo, sin querer responder a la pregunta fácil de pitch, ¿pero qué es? ¿ficción o documental? Este deseo de hacer una película trans, así como nuestra protagonista, nos hizo repensar el cine. Cuando la terminamos teníamos un monstruo, pero fueron Raúl Camargo y Erick González, a quienes no conocíamos, quienes descubrieron a una Naomi que hasta ese momento estaba en las sombras.

De aquí para adelante todo es porvenir y Valdivia un viaje al año. Estuve con Nona, si me mojan, yo los quemo, dos veces (¡y antes de su estreno!) y con Casa Roshell, película de autoexilio, que mostré por primera vez en Chile en Valdivia y con una de sus protagonistas, algo que significó mucho para mí.