Ernesto Díaz Espinoza

El Festival de Cine de Valdivia fue mi primera experiencia festivalera. Kiltro, mi ópera prima, fue invitada a la competencia de largometrajes y fue la primera vez que pude hablar directamente con el público, no sólo en la ronda de preguntas y respuestas, sino también en las calles, los restaurantes y los bares. Quedé impresionado de cómo la ciudad se empapaba de cine. Recuerdo que esa vez llegué a Valdivia con la idea de un superhéroe sin superpoderes, como un Batman pobre, y en una fuente de soda me senté con Rocco (compositor de mis películas) y desarrollamos la historia de lo que se transformaría en Mirageman.

Esa semana en Valdivia escribí la mayor parte de ese guión. Quizás haya una conexión mística con lo que pasaría un año después. El estreno de Mirageman el 2007 fue posiblemente el momento más emocionante de mi carrera. El público la ovacionó con un aplauso que no se detenía, a Zaror le corrieron lágrimas, el público se puso de pie. Nunca lo voy a olvidar.

Después de eso nos recibieron con un cariño inmenso y con muchas expectativas. Recuerdo que se instaló en mí la responsabilidad de no decepcionar a ese público cinéfilo del que también me sentía parte. Con los estrenos de Mandrill y Tráiganme la cabeza de la Mujer Metralleta sentí la sensación de que me estaban esperando para ver qué película traía ahora y sentir eso es una de las cosas más gratificantes para un cineasta.

Mi último paso por Valdivia fue con dos películas: Redentor y Santiago Violenta (que nunca se había visto antes, era el estreno “mundial”). Siempre soñaba con repetir lo que hizo Mirageman y con Santiago Violenta pasó algo muy parecido. Tuvo la mejor recepción posible y se llevó el premio del público.

El Festival ha sido un lugar clave para conocer a gente que de verdad ama el cine, conocer colegas, críticos, productores y distribuidores, aprender de cine, hacer amigos e inspirarse para nuevas películas. Estoy ansioso por volver con mi próximo proyecto. Tuvo la mejor recepción posible y se llevó el premio del público.