Por: Felipe Blanco
- El filme obtuvo el Oso de Plata al Mejor Director en la Berlinale de este año.
Quizás lo más sorprendente de Pepe, el cuarto largometraje del dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias, no es sólo que se proponga, como punto de partida, contar la vida del último hipopótamo asesinado en América a partir de la voz en off del propio animal -lo que por sí parece un idea altamente provocadora-, sino las diferentes texturas y estrategias que el realizador utiliza para transformar esa historia en una experiencia visual y narrativa fascinante.
El filme no sólo cruza diversas vías de aproximación a la lógica depredadora entre el Primer y el Tercer Mundo, también se nutre de todos los recursos de registro posibles -recreaciones, grabaciones con visión nocturna, imágenes fijas, imágenes aéreas, etc.-, y de un relato en off que brinca libremente desde el español al alemán y de ahí a los dialectos africanos.
En la ceremonial y parsimoniosa narración que Pepe hace de su trayecto y martirio, se desliza irremediablemente una reflexión sobre la memoria ya también anotaciones directas sobre las tensiones en las empobrecidas comunidades de pescadores que habitan la selva colombiana, objetivos de observación muy concretos que neutralizan cualquier propósito puramente esteticista que pueda deducirse del cuidadísimo trabajo fotográfico que inunda la película.
El filme es, por tanto, una obra lúcidamente vanguardista, que intenta suprimir las barreras entre narración, descripción y referencia simbólica en una aproximación política que es al mismo tiempo, histórica y contingente.
Pepe es una coproducción entre República Dominicana, Francia, Namibia y Alemania y se estrenó mundialmente en febrero pasado en el Festival Internacional de Cine de Berlín, en donde obtuvo el Oso de Plata al Mejor Director. El filme acaba de ser anunciado como Película de Apertura de la edición de este año del FICValdivia, que se llevará a cabo entre el 14 y el 20 de octubre.











