Cuando en 1993 el Cine Club de la Universidad Austral de Chile cumplió 30 años, sus miembros decidieron conmemorar la fecha organizando un festival de cine. La acogida que tuvo esta pequeña muestra fue el impulso que condujo a la realización en 1994 del  primer Festival Valdivia Cine & Video. Con ello se comenzaría a perfilar y a dar continuidad a una iniciativa que ya suma 24 años de labores ininterrumpidas.

Es en 1998, bajo la dirección de Lucy Berkhoff, que Valdivia Cine & Video pasa a llamarse Festival Internacional de Cine de Valdivia y se sientan las bases de un proyecto más amplio y ambicioso, orientado a apoyar y difundir una muestra que estuviera a la vanguardia a nivel mundial y a perfilar al festival como el referente fundamental del cine chileno.

En el 2002, en alianza con CORFO y un grupo de empresas valdivianas, principalmente vinculadas al turismo, se crea el Centro Cultural de Promoción Cinematográfica de Valdivia (CPCV), organización sin fines de lucro para la difusión y desarrollo de las artes audiovisuales. Inmediatamente comienza a colaborar con FICValdivia, desarrollando actividades paralelas vinculadas al rescate de patrimonio audiovisual, exhibiciones itinerantes, formación y otras labores para el fomento del desarrollo audiovisual de la región, iniciativas que hasta el día de hoy caracterizan al festival.

En noviembre del 2006 el Consejo Directivo de la Universidad Austral de Chile encomienda la ejecución del festival al CPCV, que en conjunto con la Ilustre Municipalidad de Valdivia y el Gobierno Regional, pasarán desde ese momento a asegurar la realización de FICValdivia.

Al asociar a la sociedad civil, a la academia y a los organismos públicos detrás de un mismo propósito se configura una institucionalidad inédita en el país para este tipo de eventos, dándole solidez al festival y orientando y ampliando su labor hacia todo el territorio regional, incorporando nuevos temas de preocupación ciudadana.

Como director del certamen asume el Sr. Guido Mutis, destacado académico de la Universidad Austral de Chile. Su gran aporte fue la profesionalización del festival e instaurar un marcado acento en la calidad de la muestra, sentando las bases del nuevo proceso que se iniciaba. Su inesperada muerte a pocos meses del comienzo de la edición número 15 del festival fue un duro golpe para FICValdivia, pero su legado hizo posible que el evento se llevara a cabo con normalidad y gran éxito.

En el 2010 toma el relevo en la dirección de FICValdivia el destacado productor Bruno Bettati. Su sello fue ligar de forma más decidida al certamen con el cine independiente contemporáneo, internacionalizar el festival y potenciar a Valdivia como plataforma para la industria.

En el año 2014, luego de 4 años de gestión, Bruno Bettati deja el festival para asumir otros desafíos y la dirección recae en Raúl Camargo, que llevaba 7 años encargado de la programación del festival.

Su gestión como director se ha caracterizado por potenciar una mayor cohesión entre la labor de FICValdivia y la del CPCV, formando parte del equipo de programación y audiencias de esta institución. Así mismo, ha puesto énfasis en la relación del festival con la comunidad, en la reflexión social y en la inclusión, lo que se ha traducido en la realización de actividades durante todo el año y que abarcan como territorio toda la región de Los Ríos.  

En los últimos años, FICValdivia ha intensificado los esfuerzos en pos de fortalecer su institucionalidad y garantizar su financiamiento con el objetivo de asegurar la continuidad en el tiempo de un espacio que ya se ha erigido como tradicional para la industria, para los autores locales y extranjeros y para públicos cada día más diversos. Cada edición de FICValdivia es una nueva oportunidad para hacer confluir, en torno al cine, esta necesaria pluralidad de visiones.

Respecto a la programación de FICValdivia, las ediciones recientes del festival han permitido la maduración de una estrategia consistente en incluir en la Selección Oficial películas de marcado tinte autoral estrenadas recientemente en secciones no competitivas de los más prestigiosos festivales del mundo. Esto, además de incrementar el número de estrenos absolutos para Latinoamérica, ha permitido que muchas películas inicien su palmarés en Valdivia, para posteriormente recibir múltiples premios internacionales, acrecentando en poco tiempo la fama de autores y obras que el público chileno ha tenido la oportunidad de conocer en primicia.  

Así mismo, se ha promovido el desarrollo de una cartelera diversa, que sea capaz de apelar a la sensibilidad y gusto de diferentes públicos, para contribuir al acercamiento de todas y todos al cine. Secciones como Clásicos en Technicolor, Totalmente Salvaje, VHS Erótico y Nocturama, homenajes a destacadas figuras del cine clásico, así como la muestra FICVin de largometrajes y cortos para niños, son parte de este impulso por ofrecer una amplia, accesible y atractiva panorámica del séptimo arte.